Fotodocumental Experiencias Sensibles a través de la Fotografía para Cuidar y Sanar / John J Ruiz
Por más de catorce años la organización Las Flores de Valeria ha desarrollado socialmente un trabajo comunitario teniendo como experiencia la pedagogía y la reflexión con un proceso pedagógico audiovisual, como laboratorio vivo de saberes significativos, el punto de partida son las sesiones de los procesos audiovisuales de memoria y fotografía ofrecido por la organización en el Centro de Desarrollo Comunitario- CDC-de la Victoria. Allí los asistentes se inscriben a un taller de fotografía con la intención de poder capturar una imagen, pero se encuentran con la posibilidad de tener un espacio de autoreconocimiento, construcción de relaciones sociales, de potencialización de lazos de vecindazgo, camarería, relaciones de confianza, reciprocidad y cuidado entre otros, logrando retornar al recuerdo y la narrativa como una herramienta fundamental para la construcción de la memoria. En el presente documento describimos las experiencias sensibles de algunos asistentes a los talleres de memoria y fotografía como insumo para la realización de un fotodocumental pieza audiovisual significativa que es insumo referente de este trabajo de grado, se logra recoger la sensibilidad de los autores y contar de forma narrativa sus experiencias, los inicios el por qué una apuesta social, pasando por el recuentro con si mismos, los sueños y sus realidades más concretas todo partiendo de la imagen como conexión importante para hacer memoria y sanar con el recuerdo, pero no el recuerdo de la victimización y la tragedia que se fataliza, es intentar por tres horas diarias ser un oasis en la mitad de una montaña, acompañado de las memorias dulces que dignifican al ser.(1)
Para llevar a cabo el proceso pedagógico que hay detrás del fotodocumental experiencias sensibles a través de la fotografía para cuidar y sanar se implementó una propuesta estético narrativa de experiencias de los autores que activamente participan en las sesiones de los talleres de memoria y fotografía, cuya metodológica nos adentran en la forma por la cual se recogieron las evidencias para el fotodocumental donde los protagonistas de la experiencia y sus narrativas son relevantes, reflejan sus sentires a través de la oralidad y el recuerdo utilizando como parte de la sensibilización la fotografía estas tomadas como evidencia de su vida es el material conductor y sensitivo para generar sucesos conscientes de sus cotidianidades sin dejar de lado el pensarse en el otro, a su vez sustraer la relevancia que trae volver a la mutualidad, a el compadrazgo, el vecindazgo, la barriada, el convivio, el cuidado y el interés por sus pares, logrando que el encantamiento a través de sus historias nos lleven a concientizar la importancia que nacemos y somos cuidados que somos de sentires y de pensares, seres sentípensantes. La fotografía nos invita a ser un soporte mágico de sentires al generar diversas sensaciones y emociones para narrar. Teniendo en cuenta que uno de los objetivos de la Investigación Acción Participación- IAP- de ahora y de todos los tiempos es lograr que los las comunidades con menor grado de favorabilidad logren construir a través de sus entornos cotidianos conocimientos que les permitan transformar su 8 realidad, empoderarse a través del conocimientos, es allí donde estrategias como las desarrolladas por la organización Las Flores de Valeria toman relevancia ya que de forman empírica replican en los contextos locales los principios de lo que plantea Orlando Fals Borda en su trabajo sobre IAP “…la educación debe hacerse no pensada en la academia si no en el mundo, en la vida y el contexto…”
A modo de conclusión se logra deducir que el individuo es protagonista de su vida pero que esta vida al observarse a través del ojo de la cámara nos enseña que no volvemos hacer los mismos, los talleres de memoria y fotografía son un pequeño aporte de la imagen como invitado a las escrituras y las narrativas, un trabajo fotográfico del recuerdo, expuesto por la oralidad audiovisual del fotógrafo, para sentir que todo puede ser diferente nuestros proyectos de vida, la coherencia de nuestros actos con el discurso, nuestras ilusiones y autenticidades, el concebir una forma de comunicarnos por medio de un lenguaje común, que lleva a la fotografía a ser ese lenguaje consiente, no la fotografía como una invitada sin protagonismo, el espacio como lugar de encuentro es un ratico en el tiempo para auto afirmarnos, para generar relaciones de confianza y por qué no detenerse a sentir que al escuchar y preguntar por el recuerdo del otro nos abre la posibilidad del rencuentro consigo mismo el creer en el individuo, con la fotografía como excusa para ese convivio. A modo personal “...es como cuando se cosecha semillas sembradas con el alma justo en esos instantes cuando se siente que todo se acomoda llega la Universidad Pedagógica Nacional, a reafirmar mi quehacer, a llenar mis momentos más íntimos de introspección, la academia me devuelve a los inicios a mis recuerdos y mis memorias, mis vivencias que ahora ya no siendo el mismo muchacho de antes pero con la misma ingenuidad certifico que creer en el otro, construir confianza y ser consecuentes con el discurso seguramente serán las razones para generar cambios reales para construir ciudadanía desde los espacios locales, si pudiera resumir en una frase lo que me ha dejado la universidad en mi podría decir citando a Paula Freire que he aprendido a desaprender..” 1
1 John J Ruiz / Experiencias sensibles a través de la fotografía para cuidar y sanar / Editorial Universidad Pedagógica Nacional UPN / 2020
http://repository.pedagogica.edu.co/handle/20.500.12209/12039


Comentarios
Publicar un comentario